La Princesa del Reino Deseado
Había una vez, en un país muy lejano, una joven pareja con muchas ganas de salir a delante, su relación estaba sostenida por un gran amor y el deseo de salir adelante, unieron sus vidas en matrimonio y comenzaron una vida llena de proyectos y metas que se querían alcanzar, todas las fotos del mismo quedaron evidenciadas en un gran álbum.
La primera meta obtenida fue su casa, esa casa deseada por todos con sus habitaciones, su gran cocina, su comedor, la sala, un balcón y un gran árbol que en las tardes era mágico y con su sombra evitaba el calor. Todos se imaginaban que para llenarla tenían que tener un camión, donde se trasladara su cama, sofá, nevera, baúl, etc., pero solamente tenían una gran cama, una lámpara, un escritorio con lápices, una estufa y una nevera, eso no importaba, lo verdaderamente importante era lo cálido y feliz que formarían su hogar.
Después de unos días de feliz matrimonio, la pareja decidió que si querían logran todo lo deseado, deberían formarse profesionalmente y acumular conocimientos que los posicionaran en su entorno, que pudieran con ese conocimiento alcanzar metas importantes, por ello finalizaron sus carreras profesionales y especializaciones que le ayudaron mucho en su vida diaria.
Luego de varios meses de relación, llego la feliz noticia, se había engendrado un ser especial que sería el motivo de su lucha y ganas de vivir. Todos los días la contenía la nueva criatura, le hablaban, le cantaban, se consentían y estaban muy contentos, la felicidad que Dios les había dado era incalculable y nunca dejarían de aprovecharla.
El joven Papá y la Joven Mamá luego de seis meses querían saber que les había enviado Dios, el padre como todo hombre deseaba que su primogénito fuera un hombre, por tal motivo el cuarto especial para el nuevo ser se había pintado de azul y sus primeros juegos guardados en el clóset eran para un niño. Decidieron acudir a un médico para realizar una ecografía que les daría un resultado contrario al lo deseado por el padre. Era una Niña, y desde ese momento todo cambio para los dos, nueva ropa, el cuarto se pinto de rosa, y se comenzó a decidir su nombre, desde aquel día Karen.
Después de varias semanas llegaron las alertas del gran día, era un domingo en horas de la tarde, el joven padre no sabía qué hacer, cogió su maleta y todo lo concerniente al primer día de la Niña y salió con su esposa hacia la clínica, tomaron un taxi y llegaron rápido donde el medido, el cual les dijo que todavía no era hora y que debían esperar.
Esa tarde decidieron pasar el día donde los suegros de la joven madre, los dolores continuaron anunciando la llegada del nuevo ser, a la hora de la cena, la abuela recurrió a los secretos caseros y le dio un vaso de leche caliente a la joven madre, después de las diez de la noche los dolores se incrementaron y se hicieron más seguidos, se decidió llevar nuevamente a la madre a la clínica, en un taxi que tenía el suegro, que en un futuro fue llamado año viejo por la misma Karen.
Llegaron a la clínica ya era el día lunes, nos encontramos con una enfermera amiga y de inmediato comenzó el trabajo de parto, fue muy duro, pero a la vez muy fácil gracias a el deseo de ver una criatura creada por dos jóvenes, el fruto del amor y la vida que se renueva. A las tres de la mañana de ese lunes nació la Princesa y a partir de ese momento la vida de la joven pareja giro alrededor de ella.
La princesa era encantadora, muy juiciosa, dormía todo el día y solamente se despertaba para las horas de su comidita, tenía una hermosa cunita llamada Moisés junto a la cama de sus padres, ellos la vigilaban todo el tiempo y estaban pendiente de sus primeros días en este maravilloso mundo.
La Princesa Karen comenzó a reinar en ese Reino tan deseado que habían formado sus padres, en donde crecería aprendiendo con el ejemplo de sus padres y formándose para ser una gran Reina. Karen logro así generar la gran felicidad que muchos padres desean y obtienen al tener su primer hijo.
Porque estas en mi mente y mi corazón, a mi hija Karen Juliette Dell Tejada Silva

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